Friday, June 09, 2006


LENGUA ESTÁNDAR vs DIALECTO O VARIEDAD LINGÜÍSTICA

Para introducir este tema, nada mejor que una cita de Saussure que dice:
“La lengua sólo conoce dialectos, ninguno de los cuales se impone a los demás […]. Pero como la civilización, al desarrollarse, multiplica las comunicaciones, se elige, uno de los dialectos existente para hacerlo vehículo de todo lo que interesa a la nación en su conjunto”.

Desde el punto de vista lingüístico, no hay lengua sino un conjunto de variedades lingüísticas. Para hablar de una diferencia entre lengua y dialecto hay que recurrir a factores claramente extralingüísticos. Es decir, que cuando se produce un proceso de estandarización de una variedad determinada, no se debe a que ese dialecto sea en un sentido u otro superior, sino a una serie de procesos extralingüísticos (dominio de un determinado grupo social, político, cultural o económico sobre los demás).

No existe una lengua que tenga una homogeneidad total en cuanto a las formas que se habla. Todo el mundo habla una variedad de esa lengua. Llamamos lengua a lo que tienen en común esas variedades, pero eso es una abstracción y nadie habla abstracciones. El dialecto es mucho más concreto que la lengua, y aunque en cierto modo también se trata de una abstracción, está mucho más cerca del uso real de lo que están las lenguas. Jamás encontraremos esa lengua estándar que hemos aprendido en los libros de texto y que sólo habla el profesor en clase, porque esa lengua no es real.

Habitualmente, se le da un sentido peyorativo al dialecto o variedad lingüística frente a lengua. El origen de este menosprecio es claramente social y a menudo, lleva consigo, ciertos fines políticos.

Todas estas ideas de que hay una variedad correcta y de que las demás son incorrectas, son falsas y carecen de fundamento lingüístico o gramatical.

Para establecer una lengua estándar, se recogen elementos diferentes de diversos dialectos para no privilegiar a ninguno de ellos. Esa lengua, al ser usada por comunidades de diferentes dialectos, se realizará a su vez en distintas variedades. La variedad es inseparable de las lenguas humanas y su misma esencia está en esa variedad. Sólo las lenguas artificiales o las lengua muertas escapan a dicha variedad, porque no se adoptan como medio de comunicación habitual.

La lengua estándar es una variedad que, por razones sociológicas, ha adquirido un prestigio. En muchas ocasiones la lengua estándar también se trata de la lengua ideal (superioridad sociopolítica). Estas lenguas ideales no son entidades reales y no definen ningún nivel de lengua real superior.

El sueco, el noruego y el danés, desde un punto de vista gramatical, se pueden considerar como variedades de la misma lengua, sin embargo, en el mundo actual se tratan como tres lenguas diferentes.

En el caso del valenciano, los lingüistas no se ponen de acuerdo en cuanto a su consideración como lengua o como variedad lingüística: lo único que pueden decir es que el valenciano y el catalán pueden ser considerados como variedades de la misma lengua.

Muchas veces, esta lengua estándar da la impresión de que es la única variedad accesible a los métodos científicos, por ser la más regular y sistematizable. También parece que es la única que es sometible a la descripción gramatical, pero esto no es así. La gran mayoría de estudios gramaticales sobre el inglés se centran en la variedad estándar y el gran número de variedades de esta lengua que hay por todo el mundo suelen caer fuera del ámbito de esos estudios gramaticales.

También como afirmaciones como: “las variedades lingüísticas que no se adecuan a la lengua estándar son peores” se ha buscado justificar el racismo.

Las lenguas artificiales se pueden fijar, idealizar y todo lo que se quiera pero, las lenguas reales poseen sus propias reglas del juego.

Una lengua estándar no es mala ni buena en sí misma. Una comunidad lingüística en la que hay diversas variedades idiomáticas puede tener la necesidad de crear un estándar. Estos estándares pueden posibilitar que los miembros de las diversas comunidades en las que se hablan distintas variedades se sientan miembros de una comunidad más amplia que luche conjuntamente por la preservación y potenciación de sus lenguas comunitarias.

El empeño por el mantenimiento de la
unidad de una lengua dominante con una amplia extensión geográfica no puede consistir en impedir y enmendar los dialectos de una lengua, pues esta tarea sería imposible: sería ir contra la naturaleza misma de la lengua.

Habría que establecer un modelo de relación horizontal en el que las diversas variedades interactúan en un plano de igualdad, frente a un modelo vertical, en el que una variedad se sitúa en un plano superior al de las demás. Este modelo es el que predomina hoy en día.

Crystal, nos habla de un Inglés Hablado Estándar Mundial (World Standard Spoken English) que surgirá en un futuro próximo según el lingüista. Cree que aquellos que conocen el inglés escrito estándar actual, lo usarán para comunicarse con gente de diferentes países y emplearán entre ellos, sus dialectos. Al mismo tiempo, decir que el inglés está ya fragmentado (variedades australiana, neozelandesa, canadiense, sudafricana, caribe, sudasiática). Por todo esto, frente al Inglés Estándar Hablado Mundial en el que la variedad estadounidense tendrá la mayor influencia, A. Parakrama propone un modelo de inglés global, en el que la variedad actualmente dominante deje paso a una interrelación de dialectos mutuamente inteligibles en contacto permanente. Se trata de una propuesta en la que, frente un modelo vertical de dominio, se ofrece un modelo horizontal de intercambio al mismo nivel.

Personalmente considero una aberración el hecho de que las variedades lingüísticas se vean sometidas bajo el yugo de una lengua estándar. Sin embargo, la lengua estándar se hace completamente imprescindible, más ahora, en un mundo globalizado e intercomunicado. Al mismo tiempo, y precisamente por ese mundo globalizado al que pertenecemos es bonito el gozar de una diversidad lingüística.

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